El Comercio Justo: una colaboración entre países

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Por Paulina Herrán

Mucho se ha hablado sobre las desventajas que tiene el mercado y sus consecuencias sobre el intercambio comercial entre dos partes, sobretodo para quien ofrece los productos. Sin embargo, desde hace unas décadas el canje comercial ha dado un giro importante para buscar un beneficio mayor para los productores y su entorno; este es el llamado “Comercio Justo”, o más conocido como “Fair Trade”. Tal como esboza una de sus definiciones, el comercio justo es «un tipo de comercio social cuya finalidad no es la búsqueda del máximo beneficio sino la ayuda al desarrollo».

 

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Imagen del Comercio Justo

El principio en el que se basa el comercio justo es el de ayudar a las cooperativas de pequeños productores que se encuentran en los países desfavorecidos a desarrollarse de manera durable, a través de la garantía de un precio justo por su trabajo. Con esto, se apuesta a que ellos podrán responder a las necesidades fundamentales de sus familias en salud, educación y vivienda, e invertir en el desarrollo de las comunidades. Precisamente, el comercio justo se define como un conjunto de prácticas económicas y sociales que ofrecen alternativas al comercio internacional convencional. Las asociaciones que trabajan por el comercio justo buscan el derecho a la igualdad y el respeto de los productores del Sur del mundo (África, América Latina y Asia), los importadores del Norte (Estados Unidos y Europa), las tiendas de comercio justo, organizaciones de certificación de los productos y de consumidores. En general, se pretende que el premio de Comercio Justo sirva como un medio para que la comunidad mejore la calidad de vida de sus miembros.
Según la organización suiza Mandat International, el comercio justo propone los siguientes planteamientos:
• Crear una relación directa entre productores y consumidores. Se trata de limitar lo mayormente posible el número de intermediarios y de evitar de esta forma a los especuladores.
• Pagar un precio “justo” para permitir a los productores y a sus familias vivir dignamente. Este precio debe cubrir no solamente el costo de la materia prima, de los medios de producción y del tiempo empleado, también los costos sociales y ambientales. A más de esto debe permitir a los productores efectuar inversiones destinadas al desarrollo de la comunidad. Este precio siempre será superior al del mercado tradicional (de 10 a 60% mayor, según los productos y las centrales de importación). De esta forma se garantiza un precio mínimo sin importar los caprichos del mercado.
• Respetar las condiciones de trabajo establecidas por las normas internacionales, o las del cada país, sin son mejores. No al trabajo forzado, no al trabajo realizado por niños, respeto al derecho de asociación, y condiciones de trabajo que no afecten a la salud de los trabajadores, etc.
• Autorizar un financiamiento parcial antes de la cosecha si los productores lo demandan. Esto permite evitar que los productores, para asumir los altos costos ligados a los materiales de producción y cosecha, y así no sean víctimas de los usureros locales.
• Establecer relaciones y contratos a largo plazo fundamentados en el respeto y la ética.
Más que por las entidades oficiales o estatales, el comercio justo es impulsado y practicado por millones de compradores que respaldan las condiciones equitativas para el comercio. Aquí las llamadas “Tiendas del Tercer Mundo” cumplen un rol decisivo, a través de voluntarios que en sus horas libres apoyan en la venta de productos como Café de Colombia, Ron de Cuba, Miel de Chiapas, Quinua de Bolivia y Perú, entre otros productos.
En América Latina diversas organizaciones hacen presencia, como la Alianza Chilena por un Comercio Justo y Responsable, la Central Interregional de Artesanos del Perú, el Centro Latinoamericano de Ecología Social en Uruguay, Consumers International y OXFAM International.

 

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A nivel europeo, el comercio justo está representado por la EFTA (Asociación Europea de Comercio Justo). Esta organización fue creada en 1990 y representa a 13 importadores de 10 países europeos, es decir, alrededor del 60% de las importaciones de productos justos en Europa. El conjunto de sus miembros importa productos provenientes del comercio justo de productores económicamente marginados de África (26%), Asia (40%) y América Latina (34%). El artesanado representa el 25% de ventas y los productos alimenticios el 70%. Por su parte, el movimiento de Tiendas del Mundo (NEWS) es un movimiento europeo, que desde 1994 reagrupa a las asociaciones nacionales de Magasins du Monde (MdM). Representa actualmente más de 2700 boutiques en 13 países europeos. Su rol con respecto a sus miembros es similar a aquel de la EFTA con las centrales de compra

 

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Gran oferta de productos del Comercio Justo

 

Los orígenes del comercio justo
En 1964, comenzó el sistema de comercio justo con la conferencia de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Allí, algunos grupos plantearon suplantar la ayuda económica hacia los países pobres por un régimen de apertura comercial de los mercados de alto poder adquisitivo. Solo unos pocos grupos de los países desarrollados promovieron la creación de tiendas «UNCTAD», que estarían destinadas a la comercialización de productos del llamado Tercer Mundo en Europa, evitando las barreras arancelarias de entrada. A partir de ese momento, se inició una cadena de tiendas «Solidarias», en Holanda y luego Alemania, Suiza, Austria, Francia, Suecia, Gran Bretaña y Bélgica.
En 1973, entró el primer producto alimentario importante: el café Fair Trade (FT), producido por cooperativas guatemaltecas bajo la marca común «Indio Solidarity Coffee». La llegada del café FT constituyó un hito importante, dando un gran impulso al crecimiento del sistema. En los años 1980, la frecuencia de las transacciones permitió que muchos productores tuvieran la oportunidad de mejorar la calidad e invertir en el diseño de sus productos, apoyados en una red que les permitía ingresar a los mercados más importantes. La lista de productos involucrados creció con la incorporación de mezclas de café, té, miel, azúcar, cacao, nueces. Por su parte, las artesanías crecieron en cantidad y calidad, con técnicas de marketing.

 

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Diversos productos del Comercio Justo

 

El sello que certifica
El Sello de Comercio Justo o Sello FAIRTRADE es el que está impreso en un producto, el cual garantiza que éste proviene de un sistema de comercio justo y se ha producido y comercializado siguiendo los criterios internacionales establecidos por Fairtrade Labelling Organizations (FLO International), el cual permite su fácil identificación y su venta en los canales de distribución habituales. Además la certificación Fairtrade abre la comercialización a todas aquellas empresas dispuestas a seguir los criterios de Comercio Justo en la elaboración de uno o más productos. De este modo la certificación Fairtrade ha contribuido de forma significativa al crecimiento global del volumen de los productos de comercio justo vendidos en todo el mundo.

 

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Proceso de certificación para los productos

Para obtener la certificación, las asociaciones de productores, deben cumplir con ciertos requisitos y hay reglas sobre la forma en que se debe administrar el premio de comercio justo, y existen requisitos específicos para algunos productos, dirigidos a proteger el medio ambiente. En el caso de las plantaciones, también existen condiciones particulares sobre el trato a los trabajadores y el productor debe cumplir con las leyes ambientales y sociales de su país y demostrar un mejoramiento continuo en las inspecciones anuales (auditorias).
La certificación de Comercio Justo puede ser solicitada por un grupo de productores organizados en una cooperativa, una asociación de agricultores o una plantación con una fuerza laboral organizada. Auditores locales inspeccionarán la finca y una agencia certificadora tomará la decisión de certificar o no a la organización de productores. Una vez otorgado se realiza una inspección anual para verificar que los productores cumplían con los requisitos de Comercio Justo y ver lo que han logrado con el premio de Comercio Justo. Los comerciantes que utilizan la marca de certificación de Comercio Justo en sus empaques cubren el costo de la certificación pagando una licencia, mientras que el productor no paga nada. En el futuro, se espera que los productores cubran parte de los costos de la certificación.

 

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Sello de acreditación

 

¿Fallas en el sistema?

 

 

El comercio justo ha recibido críticas desde varios frentes: algunos economistas lo consideran un tipo de subsidio que entorpece el crecimiento, mientras que los defensores del libre mercado argumentan que el término no es del todo claro, puesto que las transacciones comerciales sólo puede ocurrir si las partes implicadas las aceptan libremente, haciendo que sea intrínsecamente justo. Por otro lado, algunos grupos critican que el comercio justo no supone ningún cambio real sobre el actual sistema comercial. También han surgido críticas de algunos comerciantes que establecen que, debido a que los lugares donde se ubican los locales de venta están subvencionados por organismos públicos y los dependientes suelen ser voluntarios de ONGs. Por ello, se le reprocha como un sistema injusto para los comerciantes nativos, que no pueden competir en régimen de igualdad contra estos establecimientos.

 

 

Por otra parte, se ha visto que el sistema enfrenta varias limitaciones; la primera, es que los grupos de productores sólo pueden obtener la certificación si la organización FLO considera que hay un mercado para sus productos etiquetados con la marca de comercio justo. Por lo tanto, para ingresar al sistema de Comercio Justo se recomienda como primer paso solicitar a la FLO y a los importadores de comercio justo información sobre las oportunidades de mercado para sus productos específicos. Otra limitación es que una vez que una asociación de productores ha recibido la certificación, ya sea de personas naturales o una plantación, no se garantiza que toda su producción se pueda vender y comercializar como comercio justo.

 

 

Como se ve, mucho del comercio mundial está amparado por la estampa del comercio justo. Sin embargo, bien vale revisar si las ventajas económicas, sociales y ambientales que buscan sus promotores han generado dividendos a los productores de los países que ayudan. Es un interesante debate que merece seguir de cerca.

 

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