La Barcelona modernista

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Park Güell. Fotógrafo: Lukasz Dzierzanowsk

Enclavada a orillas del mar Mediterráneo, la ciudad de Barcelona –la capital de Catalunya (España)– contiene muchas “Barcelonas”. La Barcelona de los museos, la Barcelona gastronómica, la Barcelona de los festivales musicales, la Barcelona románica y gótica, la Barcelona de las playas, la Barcelona del diseño, la Barcelona de los mercados, la Barcelona de los deportes y, en especial, la de uno de los clubs de fútbol más importantes del mundo, el FC Barcelona… Barcelona muestra todas estas caras. Con un clima que hace las delicias de sus visitantes, Barcelona es también la capital del modernismo.

Por Meritxell Díaz

Dinámica, abierta y cosmopolita, Barcelona esconde en sus calles numerosas perlas de la arquitectura modernista. La renovación formal, el sentido nacional y el uso de materiales innovadores –como el hierro en las estructuras– son algunas de las características del movimiento. Se trata de una arquitectura decorativa, que reivindica también la artesanía en un momento de auge de todo lo industrial. El movimiento modernista nació a finales del siglo XIX. El arquitecto Antoni Gaudí es el máximo exponente del modernismo en Barcelona, aunque hay otros muchos nombres que, si bien quedaron a la sombra del genio universal, vale la pena descubrir.

Los imperdibles

La Sagrada Familia: Este templo todavía inacabado es una de las obras principales de Gaudí. Cuando se finalice su construcción, tendrá un total de 18 torres, 12 dedicadas a los apóstoles, 4 a los evangelistas, una a Jesús y otra a María. Los diferentes elementos de este templo se concibieron dentro de una simbología mística. La cripta y la fachada del Nacimiento fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2005. Página oficial de la Sagrada Familia

El Park Güell: Por encargo del conde de Güell, que quería crear una urbanización de residencias unifamiliares, Antoni Gaudí proyectó este interesante parque que combina arquitectura y naturaleza en sus dosis perfectas. Es un lugar por el que pasear y por el que perderse, ya sea unas horas o todo un día. La impresionante sala de las columnas, la escalinata y el lagarto (quizá una de las imágenes más conocidas del parque), la plaza de la Naturaleza –delimitada por un banco serpenteante totalmente recubierto de quebradizo–, la colina de las Tres Cruces –desde donde admirar, en días despejados, las vistas de la ciudad–, el viaducto de las jardineras –creado con una anchura suficiente como para poder transitar en carruaje por él… El Park Güell es, sin duda, uno de los lugares que uno no debe perderse. Página oficial del Park Güell

Manzana de la Discordia. Fotógrafo: Ivan Mlinaric
Manzana de la Discordia. Fotógrafo: Ivan Mlinaric

La Pedrera: Aunque éste es su nombre popular, ya que parece una cantera a cielo abierto, su nombre oficial es Casa Milà. Esta obra de Antoni Gaudí se encuentra en el transitado Passeig de Gràcia. En el momento de su creación fue objeto de numerosas críticas. Sin embargo, hoy son muchos los autóctonos y los turistas que hacen cola para poderla visitar. Se ofrecen visitas diurnas y nocturnas. Página oficial de La Pedrera

La Manzana de la Discordia: En un tramo del Passeig de Gràcia se encuentran tres edificios de los mejores arquitectos de la Barcelona modernista, la Casa Batlló, de Antonio Gaudí; la Casa Amatller, de Josep Puig i Cadafalch, y la Casa Lleó i Morera, de Lluís Domènech i Montaner. Este tramo es conocido como la Manzana de la Discordia. La Casa Batlló ya capta la atención desde el exterior, con una colorida fachada y una parte superior ondulada y escamada que recuerda a la espalda de un dragón. Diferentes ojos hacen diferentes interpretaciones de esta evocadora fachada. En su interior cuenta con elegantes salones. La fachada de la Casa Amatller, más sobria, luce un esgrafiado que se une delicadamente con la cerámica. La tercera en discordia, la Casa Lleó i Morera, en el número 35 del Paseo de Gràcia, forma parte desde 2007 de la Ruta Europea del Modernismo.

El Palau de la Música Catalana: Obra de Lluís Domènech i Montaner, fue un encargo del Orfeón Catalán en el año 1904. La Sala de Conciertos es, sin duda, una de las más impresionantes del mundo y la única declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Con una decoración refinada y única, la sala se encuentra en plena actividad. Merece la pena hacer una visita guiada, así como aprovechar para escuchar un concierto y disfrutar de su acústica. Página oficial del Palau de la Música Catalana

Els Quatre Gats. Fotógrafo: Ospado
Els Quatre Gats. Fotógrafo: Ospado

Els Quatre Gats: El 14 de junio de 1897 se inauguró, de la mano de Pere Romeu, este bar y restaurante en los bajos de otra casa modernista de Puig i Cadafalch, la Casa Martí. Por este local pasaron, entre otros, artistas de la talla de Picasso, Rusiñol, Ramon Casas, Isaac Albéniz, Enric Granados… Se hacían encuentros y tertulias, se respiraba un espíritu bohemio. Aquejado por las deudas, Pere Romeu tuvo que cerrar el bar en 1903. Años más tarde reabrió de nuevo como bar y restaurante. Hoy es un buen lugar por el que pasar a disfrutar de un trago o de una comida para rememorar el ambiente que crearon los grandes genios modernistas junto a otros intelectuales y que todavía se siente en las paredes de este local.

La lista de edificios modernistas en Barcelona sigue con lugares de gran belleza arquitectónica como la Casa Fuster, el Hospital de Sant Pau i la Santa Creu, la Casa Serra y el Palacio Ramon Montaner, entre otros muchos.

El clima

Barcelona presume de un agradable clima mediterráneo, con inviernos ni demasiado largos, ni demasiado fríos, aunque sí algo húmedos. Los veranos son cálidos y relativamente largos. Los meses más calurosos son julio y agosto, cuando las temperaturas rondan los 30ºC.

¿Cómo llegar?

Barcelona está bien comunicada por tierra, mar y aire. El aeropuerto internacional del Prat se encuentra a tan sólo 12 kilómetros de la ciudad y se puede llegar con tren, autobús regular, autobús rápido y taxi. Asimismo Barcelona tiene conexión con Madrid, la capital de España, mediante el tren de alta velocidad, el AVE. Además, también se puede acceder a Barcelona por mar ya que su puerto es uno de los más importantes del Mediterráneo y son numerosos los cruceros que hacen parada en la ciudad.

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